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sábado, 14 de marzo de 2015

Claustro Convento de Las Dueñas. Paraíso Grutesco.



Es una de las grandes joyas del renacimiento español que no puede perderse si visita o reside en Salamanca.

Nada hace sospechar que tras su modesta puerta de acceso se esconde un claustros más impresionantes del arte plateresco.

Al entrar, un pequeño patio de suelo empedrado y porticado por grandes arcos de medio punto, nos brinda una silenciosa bienvenida. Respetando este sosegado ambiente, seguimos por el camino empedrado que cruza un pequeño jardín y llegamos a una puerta con tejadillo que nos permite el acceso a la zona visitable del convento. Podremos acceder al claustro y a varias dependencias convertidas en museo pagando una entrada de 2 euritos. Merece la pena entrar, este claustro tiene una fantástica relación calidad-precio. 

Sus arcos, columnas, medallones, capiteles,  zapatas y frisos están exquisitamente labrados en piedra. Una decoración interesante e impactante que a nadie deja indiferente, con el valor añadido de encontrarse en un perfecto estado de conservación. 

Desde su construcción en 1533, el claustro estuvo protegido y disfrutado en completa exclusividad por las madres dominicas hasta 1962, año que se abre al turismo y empieza a ser conocido por el gran público.

Juana Rodriguez Maldonado, esposa del contador mayor de Castilla, fundó en 1419 un beaterio para las señoras nobles de la ciudad. Para este fín donó su palacio de estilo morisco y algunos edificios colindantes de su propiedad. 

Los beaterios eran lugares que se crearon para mujeres solas que deseaban consagrar su vida a la oración, pero sin retirarse completamente del mundo. En este beaterio viudas de nobles  o esposas de caballeros que estaban guerreando, hacían voto de castidad y obediencia pero sin respetar el voto de pobreza. Algunas de ellas, las más ricas, se llevaban incluso a sus criadas. 



El alto rango que ostentaban sus huéspedes, hizo que el pueblo salmantino otorgara al convento el sobrenombre de ”Las Dueñas”, en detrimento de su nombre oficial: Convento de Santa María de la Consolación.

Pronto el edificio fue habitado por religiosas dominicas, y tras la donación de una noble señora de Salamanca con alguna ayudita extra de los Reyes Católicos, se acomete la construcción de la iglesia y de este maravilloso claustro. La única condición es que deberán adaptarse al espacio disponible. Por esto su singular planta tiene forma de polígono irregular de cinco lados. 

Tendréis que estar atentos para descubrir el quinto lado en discordia, es tan mínimo que solo dispone de 2 arcos y puede pasar desapercibido.

La decoración de estilo plateresco se caracteriza por el uso excesivo de elementos como medallones, emblemas, escudos, figuras humanas combinadas con animales o monstruos, conchas, mascarones, bucráneos, calaveras aladas, todo ello entrelazado con cintas y formas vegetales. Toda esta temática tenemos que englobarla en lo que se denomina el arte grutesco. (nada que ver con lo grotesco). 


Consta de dos pisos. La galeria inferior dotada de arcos escarzanos sobre columnas, capiteles adornados con un grutesco de baja intensidad (pequeños mascarones, bucráneos, cintas y piezas vegetales). Destacan especialmente los 23 fantásticos medallones con retratos en sus enjutas esculpidos en alto relieve de gran realismo, y que representan a conocidos personajes de la época como el autor de la “Divina Comedia”, el florentino Dante Alighieri.




Para la galería superior no vamos a cambiar su calificativo: SUPERIOR. Una exposición continuada de figuras y motivos que nos van sorprendiendo a cada paso. El paseíto nos va transmitiendo sensaciones encontradas que van desde el espanto a la ternura pasando por la sorpresa y el desconcierto. Soportado por arcos arquitrabados, rematados por capiteles y zapatas que tienen una recargada decoración de temática grutesca altamente expresiva donde se van mezclando figuras humanas, animales, monstruos, ángeles y demonios. Se desconoce el autor o autores del conjunto decorativo, aunque revela fuertes influencias italianas. Abundan escorzos con posturas muy forzadas que dotan a los personajes de un violento dinamismo, acompañados de una gran expresividad en sus rostros. 



Todo el conjunto ostenta un auténtico derroche de imaginación, que deja asombrado a quien lo contempla. Sobre estas galería de discurre un friso decorado interior y exteriormente con 27 medallones de bustos humanos que representan santos, personajes bíblicos y algún ilustre personaje histórico, reconocibles porque cada uno de ellos porta un objeto o símbolo característico. Este friso está decorado además con escudos dominicos y composiciones florales.

Ya hemos comentado que este convento se realizó sobre un primitivo palacio de estilo morisco construido a finales del siglo XIV por Juan Sánchez de Sevilla (marido de la benefactora Juana Rodríguez). Para su construcción, se ayudó de artistas traídos de la capital hispalense. En 1533, tras la construcción de la iglesia y el claustro, se respetaron tanto el artesonado mudéjar, así como dos arcos de herradura que hoy día pueden verse en el claustro alto, para acceder a salas aledañas. Estos arcos son muy parecidos a los que encontramos en el Alcázar de Sevilla, sobre todo en los motivos y la disposición de los azulejos decorativos.

Orígenes del grutesco.
Se tiene conocimiento de este tipo de decoración desde hace 2000 años. Tras el famoso incendio de Roma en el año 64, el emperador Nerón hace sitio para levantar en el centro de la ciudad, justo entre las colinas del Palatino y Esquilino, un nuevo y enorme palacio que ocupaba 50 hectáreas y disponía de unas 300 habitaciones. 

Un edificio lleno de comodidades y excesos propias de un megalómano excéntrico. Habitaciones forradas de oro y adornadas con piedras preciosas y conchas de perlas. Sus amplias salas y vestíbulos cubiertos de marfil y perforados por tubos en el techo para esparcir flores o perfumes, baños de agua corriente, y un gran estanque central rodeado de amplios jardines etc... Por todo esto se le llamó Domus Aurea o “Casa de oro”. 


Todas las habitaciones decoradas con frescos, reflejaban también todas las extravagancias, fantasías y caprichos del emperador. Mandaba representar deformidades monstruosas, seres mitológicos, híbridos humanos y animales, sirenas, centauros inventa formas irreales transformando piernas en hojas o brazos en alas. Nerón que tenia horror a los espacios vacíos, le llevaba a ocuparlo con máscaras, bucráneos (cráneos de buey descarnadas), calaveras, querubines (niños alados), cornucopias (cuernos de la abundancia), elementos vegetales, cintas y guirnaldas. Para evitar que este mosaico de elementos tan abundantes y diferentes, se convirtiera en un caos decorativo, se optaba por dar simetría a las composiciones, adoptando apariencia de candelabros. 



Las cintas, guirnaldas, alas y otros elementos vegetales acentuarán este efecto denominado “Candelieri” transformando esa decoración desmedida en un caos ordenado.


Este "loco de la lira" disfrutó solo 4 años de su chocita de oro, porque en el año 68 d.C.. acaba con su vida suicidándose. La propia riqueza del ambicioso palacio provoca su fugaz decadencia. Como un caramelo en la puerta de un colegio, el palacio es saqueado sistemáticamente y desaparecen con gran rapidez todos sus tesoros. Por la calidad de sus materiales, que son reaprovechados para otras construcciones y tras algún que otro incendio, todo el complejo servirá de cimiento para las edificaciones posteriores de los emperadores venideros. Primero Vespasiano construye el gran anfiteatro "Flavio", que su sucesor Tito finaliza llamando "Coliseum". Alrededor del año 105 d.C. los restos del palacio fueron sepultados con escombros por orden del emperador Trajano, que construye encima sus termas y otros templos. Gracias a esta decisión, las bóvedas y muros del palacio junto con sus valiosos frescos, se conservarán perfectamente alejados de la humedad y la intemperie durante 1400 años.

Transcurren los siglos hasta que en el año 1480, un paseante abre una brecha en el tiempo, al caer accidentalmente en una grieta del terreno, y se descubren las salas y los frescos del antiguo palacio que la historia se había encargado de olvidar. Aquel repertorio ornamental de seres semihumanos de extremidades vegetalizadas, monstruos deformes, mascarones, cráneos, cintas y guirnaldas pintados en aquellos muros, fascinó a los pintores del Quatrocento que buscaban frescura y alternativas a las constantes figurativas de aquella época.

Para copiar aquellas nuevas tendencias los artistas debían bajar a aquellas cavernas o grutas (grotta) en que se habían convertido las bóvedas y estancias de tan deslumbrante palacio. 

Tantas veces bajaron a aquellas "grutas" para estudiar aquellos maravillosos frescos que aquella singular decoración fué bautizada con el nombre italiano de "grotteschi" derivándose como "grutesque" al francés y como "grutesco" al castellano.



Pintores italianos de la talla de il Pinturicchio, Botticelli, Filippino Lippi, Rafael, Giovanni da Udine, Bernardo Poccetti, Marco Palmezzano o Gaudenzio Ferrari desarrollaron esta temática, generando una gran resonancia del estilo decorativo rescatado. La aceptación de estos motivos decorativos fué tan grande que empezó a aplicarse rápidamente por Italia y el resto de Europa. 

Salamanca, en aquella época, estaba atestada de andamios. Se había desatado una fiebre constructora y el naciente estilo plateresco aprovecha esta temática grutesca para decorar la piedra de sus fachadas, claustros y estancias de la gran cantidad de edificios que se levantan en aquel momento. En la fachada de la Universidad de Salamanca podemos atisbar el "horror vacui" que sufría Nerón, la decoración invade todo el conjunto, no hay espacio para el vacío. 


Podemos apreciar en los recargados capiteles del claustro de las Dueñas como se duplican figuras para alcanzar la simetría perfecta. Cintas, alas, hojas y otros elementos vegetales rematan capiteles y zapatas para dar forma de candelabro perfecto a las representaciones. Los artistas supieron trasladar magistralmente la técnica del "candelieri" observada en los frescos del "Domus Aúrea" a la escultura de frisos y capiteles del claustro de las Dueñas o en los relieves en piedra de fachadas como San Esteban y la Catedral Nueva. 


Juan de Álava. Maestro Grutesco.
Precisamente en 1480, el mismo año que se descubrió el arte grutesco en Roma, nacía en Larrínoa (Alava) Juan de Ibarra, un arquitecto formado bajo un estilo gótico y con fuertes influencias italianas. Se le reconoce como iniciador y forjador del estilo plateresco en España. Era conocido como Juan de Álava en honor a su tierra natal y fue tutelado por Juan Gil de Hontañón. En 1502 viaja a Italia quedando muy impresionado con las corrientes renacentistas y los decorados grutescos que allí se cultivan. 

En 1917 destaca su trabajo en la fachada de la Catedral de Plasencia, con una decoración grutesca muy influenciada por la decoración mural del Domus Aúrea.

Después, sus creaciones se centraron en la ciudad de Salamanca desde los años 1520 hasta su muerte en el año 1537,  destacando la Catedral Nueva, Iglesia del Convento de San Esteban, la Capilla de la Universidad, la Casa de las Muertes (de su propiedad), Colegio de Fonseca o el Monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, este último en su mayor parte destruido por los franceses en la guerra de la independencia.

En arquitectura los elementos decorativos siempre deben adaptarse a elementos técnicos del edificio, pero este habilidoso maestro le daba tanta importancia a la decoración que en muchas ocasiones cambiaba las prioridades, transformando la estructura de sus fachadas para acomodar figuras y plasmar su mensaje decorativo de forma completa.

Juan de Álava está considerado uno de los más destacados representantes del plateresco castellano, fué quien mejor asimiló el concepto decorativo propio del Renacimiento italiano enriqueciéndolo con matices propios. 

Fallece el 21 de septiembre de 1537, siendo enterrado en la iglesia románica del siglo XII, Santa María de los Caballeros, una de las más antiguas de la ciudad de Salamanca. Este edificio, que ha pasado muchos años con sus puertas cerradas, actualmente alberga la "Biserica Ortodoxa-Romana", parroquia Ortodoxa para los rumanos residentes en la provincia. 

La técnica del caos ordenado.
Las características principales de esta técnica de decoración son la repetición de elementos (serificación), simetría, expresividad, monstruosidad y movimiento. 


Son vegetales, ramas, hojas que forman espiral; cabezas de niños o calaveras aladas cantando soplando o juntando sus alas. Cintas enrolladas que se unen figuras y elementos acumulados en exceso; animales alados, cabras, ángeles, demonios, mascarones con expresión vociferante y figuras humanas convulsionadas con caras que expresan gran sufrimiento y dolor. 

Esta movilidad de la decoración grutesco necesita del equilibrio que le aporta la simetría de las composiciones.  Estas composiciones atienden a una disposición de candelabro, es decir las figuras están duplicadas simétricamente a un lado y otro del capitel con un eje central. Las esculturas de gran tamaño que se encuentran encaramadas a los capiteles y a los laterales de las zapatas en posturas a veces imposibles, contempladas de cerca pueden parecer aparatosas, pero si las apreciamos en la distancia, observaremos ese caos elegantemente ordenado.

Elementos grutescos. Significados.
Vamos a realizar un recorrido por los elementos representados en las galerías del claustro. Guiándonos por las leyendas mitológicas y las escenas representadas, intentaremos proyectar la idea que los escultores intentaban decirnos. 

Cada observador puede encontrar un significado en función del conocimiento o sensibilidad que tenga. Pero estas figuras no dejarán indiferente a nadie.

Yo me atrevo a pensar que, recorriendo estas galerías, estamos haciendo un viaje a través del infierno, purgatorio y paraíso como Dante Alighieri lo hizo en su "Divina Comedia" de la mano del poeta romano Virgilio.

La figura monstruosa implica la mezcla de lo real con lo irreal, la mezcla de lo divino y lo humano. Las figuras humanas con rostro diabólicos o bellos rostros humanos combinados con cuerpos y extremidades de animales implican la extrema dualidad del ser humano capaz de lo mejor y de lo peor. En esta escultura, una figura demoníaca con cuerpo y patas de cabra, nos infunda sensaciones de terror y amenaza al observar sus ojos desorbitados y mueca vociferante.

Los elementos naturales y vegetales suelen formar parte de la figura animal o humana, constituyéndose en miembros como brazos o piernas vegetales. Las guirnaldas rodean escudos o medallones con bustos de personajes, siempre en forma de colgaduras acompañadas de flores y frutos.


Se representan en las zapatas figuras humanas desconcertantes como éste "hombre de cabeza inerte con cuerpo de mujer y extremidades de ofidio". 

Si buscamos en la mitología la transformación de un hombre en mujer, nos encontramos con la Leyenda de Tiresias. 

Tiresias era un joven griego que, paseando un día por el monte, sorprendió a dos serpientes apareándose, las apaleó para separarlas, pero en el embite mató a la hembra. Este acto provocó la ira de los cielos y transformó a Tiresias en mujer. Siete años más tarde, Tiresias volvió a encontrarse a dos serpientes en las mismas circunstancias, y volvió a golpearlas con su bastón para separarlas, al hacerlo, en esta ocasión mató al macho. Como consecuencia de este segundo "ofidiocidio", se reconvirtió de nuevo en varón. 

Tras haber sido el primer transexual de la historia, los dioses le preguntaron en qué estado gozó de más placer sexual como hombre o como mujer. Cuando Tiresias afirmó que el hombre solo obtenía una décima parte del placer que la mujer conseguía, fué castigado por la diosa Hera, dejándolo ciego. Para compensar el castigo, Zeus le otorgó el don de la adivinación y la longevidad.

El escultor nos estaría mostrando el momento exacto de la transformación de nuestro amigo de hombre a mujer. Si observamos los ojos del bigotudo Tiresias, vemos que parecen ausentes, como si efectivamente estuviera ciego. Las extremidades con forma de serpiente del personaje nos confirman esta teoría. 

Divina Comedia. En el canto XX de su viaje por el infierno, nos encontramos con Dante Alighieri haciendo referencia a esta leyenda. Se aprecia la influencia que su obra afecta a la decoracion de este lugar. En la planta baja del claustro, existe un medallón con la figura del gran poeta italiano. 

En la decoración que lo sustenta apreciamos la forma de candelabro que adoptan los mascarones esculpidos a ambos lados del capitel, representados simétricamente con sus largos bigotes y ondulantes extensiones para otorgar el equilibrio que requiere la composición.  

La calavera proviene del mundo medieval y representa el concepto y la meditación sobre la muerte y la limitación de la vida. 

Las calaveras aladas vienen a significar algo así como la ascensión a los cielos de las almas puras. Según el pensamiento renacentista, el alma está dotada, de modo innato, de dos alas con las que puede emprender el vuelo hacia otros mundos más elevados.

Las cabezas aladas de querubines representan a los ángeles y denotan una referencia divina. Hay quien dice que es el símbolo del alma que con sus alas abandona el cuerpo material y marcha a su encuentro con Dios. Como recurso simbólico siempre se han empleado para expresar la omnipresencia de lo divino en la Tierra. También se representan para magnificar la santidad y el poder de Dios.

Putty: término italiano que alude a pequeños geniecillos o angelillos de tradición clásica, de formas infantiles y tambien aladas. La mitología clásica les otorgó el papel de servidores de Venus. Es frecuente que se representen junto a cestas de frutas y guirnaldas o incluso sujetando escudos y emblemas.


La venera es la concha de la vieira, de forma semicircular convexa. Recibe este nombre por su relación mitológica con Venus, pues ella nació de las aguas sobre una concha gigante. Está ligada a la Orden de Santiago y su peregrinaje hasta Compostela. Un icono del camino para guiar al peregrino hasta la tumba del Apóstol. En el ámbito cristiano es símbolo del bautismo como forma de salvación y la imagen que expresa el renacimiento de la fé.

Frutas. Se asocian a conceptos positivos de carácter amoroso, como las cornucopias y las veneras. 

Guirnaldas. Elemento ornamental formado por flores, hojas y frutas entrelazadas por cintas.

Dragones. Su influencia proviene del mundo medieval y representa el concepto del mal y deformidad.  En el arte cristiano simboliza el pecado y las bajas pasiones. Son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Son símbolos demoníacos. En la iconografía cristiana suelen aparecer bajo los pies de los santos y mártires representando el triunfo de la fe sobre el diablo. La leyenda de San Jorge y el dragón, muestra claramente este significado.


El mascarón es uno de los temas ornamentales más representados en la escultura renacentista. Se definen como una cabeza o un rostro de un personaje cuyas barbas y cabellos se convierten en hojas y zarcillos mientras sus ojos te miran fijamente.

Originariamente alimentaban la superstición del pueblo porque se colocaban en las puertas de entrada a las casas, con la idea alejar a los malos espíritus y proteger a sus huéspedes de todo tipo de males. Algunos de ellos presentan bocas desmesuradas y exageradamente abiertas que recuerdan a las máscaras teatrales que usaban los actores romanos y que les servían de altavoz. El mascarón, asociado al mundo material, es feo como la materia que debe morir para regenerar y dar nueva vida inmortal. 

Estos mascarones también eran colocados en la proa de los barcos. Estas figuras que se tallaban en madera y se pintaban en vivos colores, tenían una función decorativa e identificativa.

Los roleos son elementos decorativos enrollados en forma de volutas que contienen motivos vegetales o animales. Este tipo de decoración era frecuente en frisos, durante la época imperial romana.

Sátiro: criaturas que la mitología griega relacionados con el apetito sexual. La representación más común de estos seres es con cabeza y torso de hombre adulto, barba y cabellos erizados; cuernos, patas y pezuñas de macho cabrío y cola de caballo. 

Dragones, gárgolas y arpías completan la abundante fauna fantástica renacentista que habita en este claustro.

Bucráneos: ornamento que reproduce el cráneo de buey. Normalmente decorado con guirnaldas y cintas. Su origen hay que buscarlo en la antigua Roma, cuando los generales triunfantes ofrecían al dios Júpiter el sacrifico de un par de bueyes. Posteriormente utilizaban sus cráneos para decorar las paredes de los templos. Para los romanos este símbolo representaba la paz con sus dioses. 

Figurando junto a otros elementos decorativos como cintas, guirnaldas e incluso pueden aparecer dotados de alas. Los cráneos de otros animales como cabras también son comunes. 

Los seres híbridos resultan de la fusión de seres antropomorfos y vegetales, suelen poseer la cabeza y parte del torso del animal o persona humana y las extremidades convertidas en hojas o ramas. 

A veces las extremidades superiores se sustituyen por alas, expresando así la elevación de lo humano a lo divino.

Otras veces las figuras humanas están amarradas al conjunto por sus extremidades convertidas en formas vegetales, expresando de este modo el arraigo del cuerpo al mundo material.

La decoración grutesca no es un simple adorno caprichoso, sino que en ella se mezclan temas y fábulas poéticas o se intercalan personajes mitológicos con escenas bíblicas en forma de alegorías. 


Se representan también seres alados, que elevan con sus garras a personas para enviarlas al averno. Con estas escenas nos advertían de lo que nos puede ocurrir si no saneamos nuestra conducta. Podemos observar en esta figura una notable expresividad en los rostros.

De todos modos no existe un manual que nos explique lo que los escultores nos intentaban decirnos con estas composiciones y podemos descifrarlas tan libremente como queramos.






Otros seres alados son representados como personajes enteramente terrenales, como si acabaran de ponerles dos alas y plantarlos al paraíso. Como muestra disfruten de esta querubina voluptuosa. 







La santa negrita.
El claustro guarda como curiosidad en su galería inferior la tumba de Chikaba, la santa negrita, una princesa africana que fué robada a los nueve años de edad de su Guinea natal y cargada en un barco negrero rumbo a Sevilla para ser esclavizada. Ya en España es rebautizada como Teresa Juliana y, tras fallecer la marquesa de Macera a la que servía, se hizo monja dominica en 1704 dentro del convento de Santa María Magdalena de Salamanca, también llamado convento de la Penitencia, donde serviría a la orden hasta el final de su vida. Tras su muerte en 1748, su cuerpo fue enterrado este convento, que en 1810 fue saqueado y destruido por los franceses. Escaparon las monjas hasta el convento de las Dueñas, trasladando su cuerpo a la planta baja del claustro. 

Sor Teresa Chikaba, está considerada como una de las primeras escritoras africanas en nuestro país.  Se le atribuyen hechos milagrosos y curaciones mediante imposición de manos. Cuentan que, en el momento de su fallecimiento, su piel oscura se volvió blanca. 


Visita. Horarios y Precios.
Plaza del Concilio de Trento s/n
Invierno: Lunes a Sábado: 10.30 - 12.45 / 16.30 a 19.30 hrs.
Verano: Lunes a Sábado: 10.30 a 12.45 / 16.30 a 18.45 hrs.

Domingos y festivos cerrados.
Entrada: 2 € (grupos de +20 personas = 1 euro).
Telf.: 923 21 54 42



lunes, 20 de octubre de 2014

Guia Salamanca. Que ver.


Los visitantes que se acercan hasta Salamanca, desearían tener más tiempo para conocer esta hermosa ciudad monumental en profundidad. Pero, por regla general, disponen de un fin de semana o incluso, a veces, de solo unas horas para verla. 

Os presento una ruta completa y rápida para conocer la ciudad de Salamanca en un día. Teniendo en cuenta que la ciudad dispone de más de 600 monumentos declarados, aprovecharemos al máximo el recorrido más corto posible para visitar los monumentos imprescindibles.  

1. Planificando el viaje.
Cuando disponemos de tan poco tiempo, la planificación de la visita es un punto que debemos tener en cuenta. De esta forma andaremos más cómodos y tranquilos sabiendo que llevamos una ruta optimizada y organizada.

 Antes de llegar, tenemos que tener decididas varias cosas, como por ejemplo:

- El lugar más adecuado para estacionar el coche. 
- El itinerario a seguir para ver, sin rodeos, los monumentos más destacados. 
- Conocer un poco de historia, detalles y anécdotas para ambientarnos mejor.
- Visitas imperdibles donde debemos emplear más de nuestro precioso tiempo.
- Zona o lugar para comer o tomar una buena caña con su inseparable tapa típica.

Esta planificación es tan importante como el neceser del baño a la hora de hacer la maleta. No os podéis hacer una idea del tiempo que nos podemos ahorrar y las grandes expectativas que adquiere nuestro viaje, "googleando" con el ordenador lo más interesante, "ruteando" las calles o leyendo foros de viajeros para conocer, por ejemplo, un buen restaurante para comer platos típicos o hechos que ocurrieron por los puntos donde paseamos. Curiosamente, hay gente que se lo pasa mejor preparando el viaje que incluso haciéndolo.

Me he permitido el lujo de confeccionar esta ruta y ahorraros un poco de trabajo en la planificación, espero que sea de vuestro gusto.

Se pueden hacer multitud itinerarios para conocer la ciudad, pero a fin de optimizar mejor el tiempo y como guía de visita en un solo día, os sugiero que esta ruta la comencemos desde la ribera del Tormes.

Se trata de un itinerario cíclico con inicio y final en el veterano puente romano. El antiguo verraco de piedra, situado sobre un pedestal junto a la entrada del puente, nos puede servir como punto de encuentro para los integrantes de la visita.


2. Aparcar el dichoso coche.
Junto al puente romano, en la confluencia de las calles San Gregorio, Ribera del Puente, Paseo Rector Esperabé y Plaza de la iglesia de Santiago, hay sitios idóneos para aparcar gratuitamente fuera de la zona azul, y encontraremos fácilmente sitios libres (sobre todo si lo hacemos a primera hora). Ojo al Radar. Cuando deambulemos por esta zona tener cuidado, estas calles están controladas por un radar que nos retratará si superamos la velocidad de 30 km/h.


Si esta zona de la Puerta del Río esta totalmente ocupada, tendremos más opciones de aparcar junto al arroyo del Zurguén, un poco más alejados del inicio de la ruta, en los alrededores del puente Sánchez Fabrés, bajo el cual existen aparcamientos especiales para autocaravanas. También junto a la rotonda exterior de acceso a este puente hay amplios aparcamientos de vehículos y autocares, como podemos observar en la fotografía siguiente.


Para iniciar nuestra ruta, no hay mejor forma que realizarla desde el Tormes, el lugar donde todo comenzó. De la misma forma que lo hizo el futuro emperador Trajano al entrar en la ciudad sobre el puente que construyó hace 2000 años su predecesor Vespasiano; por lugares donde el Lazarillo de Tormes acompañaba a su ciego o jardines que rondaba Fernando de Rojas preparando escenarios para escribir su afamada Celestina.

Tras aparcar el vehículo y antes de adentraros en la ciudad, en esta zona se pueden hacer varias cosas: 

- Admirar la robustez de una construcción romana de 20 siglos.

- Apreciar el valor del milenario verraco de piedra. Escultura en granito con forma de toro, esculpida en el siglo V a.c. por los vetones, una pueblo celtíbero que ocupó los márgenes del Duero y el Tajo antes de la invasión romana. Se cree que estos toros de piedra servían de protección a sus aldeas y ganados.

- Recordar las andaduras del Lazarillo junto al ciego descubriendo la escultura en bronce realizado por Agustín Casillas.

- Imaginar los ataques invasores sobre las antiguas murallas que junto con la Peña Celestina defendían la ciudad.

- Valorar las vidrieras de la Casa Lis, un palacete de estilo modernista construido sobre la muralla y que actualmente es museo de arte moderno y sala de exposiciones.

3. Puerta del Río.
Para entrar en la Salamanca intramuros, cruzamos el Paseo Rector Esperabé y nos encontramos con la Puerta del Río, característica por el crucero de granito que corona la rampa de acceso al Arco de Aníbal, hoy desaparecido, por donde el joven capitán cartaginés entró victorioso en la ciudad hace 2200 años.

Desde este lugar empiezan a asomarse las catedrales como si quisieran darnos la bienvenida antes de llegar a ellas.

Subiremos por la calle Tentenecio. Bautizada por San Juan de Sahagún (patrón de la ciudad) cuando ante la inminente embestida de un toro que había escapado le gritó «¡Tente, necio!» y el enfurecido animal, milagrosamente, se paró mansamente a sus pies.  A partir de entonces aquel convincente grito daría nombre a la calle. 


4. Catedrales.
Tras el mayor estrechamiento de la calle Tentenecio, se abre la Plaza de Juan XXIII y nos encontramos de frente con la Catedral Vieja, la antigua entrada de Santa Lucia y a su izquierda la Torre Mocha  con una pequeña puerta en su base, donde podremos iniciar una gran aventura, la exposición "Ieronimus". Escalada a las torres medievales del conjunto catedralicio, una visita imprescindible que solo nos costará 1 hora y media de nuestro tiempo y 3,75 euros de nuestro bolsillo. 

Durante la visita podremos contemplar los interiores de ambas catedrales, de sus torres y una observación muy cercana de los bellos cimborrios del conjunto: La románica Torre del Gallo de la Catedral Vieja y la espectacular cúpula barroca de la Catedral Nueva. También resulta interesante apreciar desde el exterior los elementos estructurales que sustentan la nueva catedral como contrafuertes, pináculos y arbotantes.

Salamanca es una de las pocas ciudades que cuentan con dos catedrales, inseparablemente unidas. En la pasarela que nos permite el acceso a la Torre del Gallo, observaremos claramente corte donde se fusionan ambas catedrales. 

Ascenderemos al punto más alto visitable, la sala del campanario para observar la capital del Tormes en toda su extensión. Otra estancia, la sala del reloj, nos hará reflexionar sobre el vertiginoso e implacable paso del tiempo. 

Y como el tiempo apremia debemos descender de nuevo a la tierra para continuar con nuestro itinerario.

5. De Catedrales a Universidades.

Continuamos junto a la base de la torre-campanario de la gótica Catedral Nueva finalizada en el año 1733. Si en este punto miramos hacia arriba, apreciaremos el verdadero mástil de la ciudad, donde la dorada piedra de la cantera de Villamayor se eleva hasta los 110 metros de altura, y puede divisarse a kilómetros de distancia. Ni los incendios, ni el terrible terremoto de Lisboa de 1755 consiguieron doblegarla. 

A nuestra derecha podremos admirar la fachada principal de la catedral nueva, muy ornamentada con relieves sobre escenas de la vida de Cristo: el Nacimiento, la Epifanía y, en lo más alto, la crucifixión acompañado por las figuras de San Pedro y San Pablo.

Hay una curiosidad que podemos ver acercándonos rápidamente a la Puerta de Ramos, una entrada lateral de la Catedral Nueva profusamente decorada y dominada con la escena de Jesús llegando en borrico a Jerusalem. En su flanco izquierdo encontraremos relieves entre los que destacan las figuras del famoso astronauta, la liebre o el dragón sonriendo con su helado, realizados por el cantero Miguel Romero en 1992, que continúa con la tradición de incluir un elemento contemporáneo en cada restauración que realiza. 

En frente de la Puerta de Ramos podemos observar el Palacio de Anaya, edificio de estilo neoclásico, dispone en su fachada de 4 columnas jónicas, frontón triangular y una gran escalinata. Actualmente es la Facultad de Filología de la Universidad.

Tras esta escapadita, volvemos a la base de la gran torre campanario y dejamos el entorno catedralicio tomando la calle Calderón de la Barca, que sale junto a la estatua del Padre Cámara, y que llega hasta la calle Libreros. Una calle que, en época romana, fué la arteria principal de la ciudad. La travesía por donde discurría la antigua calzada romana, hoy conocida como Via de la Plata. 

Unos añitos más tarde, hacia 1480, se instala en ella la primera imprenta de la ciudad. Lugar privilegiado para la impresión y venta de libros a los estudiantes, pronto se llenó de librerías. Esta calle bautizada inicialmente como "Rúa Nueva", se empezó a conocer popularmente como la calle de los "Libreros". 

Si continuamos por ella desembocamos en una plaza llena de gente que observa interesadamente algo sobre nuestras cabezas, hemos llegado al Patio de Escuelas. 

6. Patio de Escuelas y Fray Luis de León.
El Patio de Escuelas es uno de los platos fuertes en la visita a la capital charra. Se trata de una plaza cuadrangular donde se abren las fachadas de los edificios históricos universitarios: Escuelas Mayores, Escuelas Menores y Hospital del Estudio. 

La fachada de las Escuelas Mayores está considerada como la gran joya del plateresco español, que engalana a la primera universidad del reino. La Universidad de Salamanca.

El plateresco es un estilo arquitectónico que se desarrolló a caballo entre el gótico y el renacimiento. También fue conocido como estilo Reyes Católicos porque durante su reinado entre 1480 y 1530 se erigieron en Salamanca numerosos edificios de este estilo. 

Aunque la fundación del Studii Salmantini data del año 1218 por Alfonso IX de León, este conjunto fue ordenado construir por los Reyes Católicos, pero ya estaban muy mayores y se tardó mucho en ejecutar el proyecto, por lo que no pudieron ver nunca el medallón con sus efigies presidiendo el conjunto. 



La fachada cuenta con 2 arcos escarzanos para el acceso, y sobre ellos tres cuerpos separados por frisos. En el cuerpo inferior destaca el medallón con los bustos de los Reyes Católicos, en la parte intermedia los escudos imperiales de Carlos I y en la zona superior encontramos representaciones del Papa departiendo con unos cardenales, esto servía para demostrar la bendición que la Iglesia vertía sobre la universidad y sus estudiantes. 

Su construcción finalizó en el año 1531, costando unos 30.000 ducados de la época. (moneda con 3,5 gramos de oro de 22 kilates).

Sabemos que esta obra tiene hoy día un valor incalculable, pero haciendo una sencilla operación y sin contar el valor añadido que le otorga el tiempo, hoy equivaldría a 3 millones de euros (unos 100 euros x ducado), lo mismo que ahora presupuestan por hacerte una rotonda (impuestos indirectos incluidos).

La rana es la principal atracción para los turistas, un simpático batracio que acapara más atención que el resto del conjunto. Dice la leyenda que los estudiantes de Salamanca, tenían que verla para conseguir aprobar y licenciarse. Simbólicamente también se advertía del peligro de las tentaciones. Al estar descansando sobre una calavera cabizbaja y arrepentida daba a entender el advenimiento de la muerte para el pecador.

Y no seré yo quien os desvele la ubicación exacta del anfibio, porque según dicen, se otorgará todo tipo de suertes para aquel afortunado que la localice, sin ayuda, entre todo este entramado de simbología pétrea.

Existe la posibilidad de entrar a conocer las Escuelas Mayores de la Universidad observar las veteranas aulas donde impartieron clases Antonio de Nebrija o Fray Luis de León. Es interesante ver su capilla, la biblioteca, su escalera de acceso y su patio interior, un singular marco donde crece una secuoya centenaria plantada en 1870. 



El Patio de Escuelas está presidida en el centro por una estatua de Fray Luis de León, el insigne escritor, poeta y catedrático del siglo XVI, que fue tratado injustamente en vida, apresado por la Santa Inquisición por discrepancias en la traducción de la Biblia, una vez absuelto retomó sus clases en el mismo punto donde lo había dejado 5 años antes, comenzando con la famosa frase de : "Decíamos ayer...". 

Para los luctuosos decir que, Fray Luis padecía de catalepsia y a causa de una muerte aparente en 1591 fue enterrado vivo en la capilla de las Escuelas Mayores. Cuando abrieron su ataúd para su beatificación, encontraron la tapa llena de arañazos hechos desde dentro. Esto además de provocarle un amargo final, truncó su carrera hacia la santidad.  

7. Escuelas Menores y Cielos de Salamanca.
Los estudiantes se aplicaban sobre  un plan de estudios llamado Trivium (Gramática, Dialéctica y Retórica) y Quadrivium (Aritmética, Música, Geometría y Astronomía). 

En las Escuelas Menores se estudiaba el Trívium y se alcanzaba el Título de bachiller. El Quadrivium solo se impartía en las Escuelas Mayores y solo los bachilleres podían acceder a ellas para conseguir el título de Licenciado o Doctor (en su grado de conocimiento máximo).

Una vez conocidas las Escuelas Mayores, no podemos menospreciar a las Escuelas Menores. Una visita necesaria en uno de los lugares con más encanto de la ciudad. Su entrada la encontramos al fondo, en el lateral izquierdo del patio de Escuelas, con una fachada también renacentista pero bastante más modesta que la de su hermana mayor.  Al entrar se abre un claustro de estilo gótico tardío con arcos mixtilíneos alrededor del cual se reparten lo que eran las antiguas aulas de los bachilleres. Un relajante conjunto donde el intenso verde del césped contrasta con la dorada piedra de sus arcos. Imaginemos este entorno cuando reinaba un silencio sutilmente roto por el murmullo del agua de su fuente central. 

Aquí admiraremos el contraste que nos ofrecen los Cielos de Salamanca que conviven en este lugar. El cielo azul luminoso enmarcado en este magnífico claustro del que surge la gran torre de la catedral y el mágico cielo nocturno estrellado instalado en una dependencia contigua, donde están representados planetas, dioses legendarios y constelaciones del Zodíaco. 

La ubicación original de esta obra fue la biblioteca de la Escuelas Mayores. Se trataba de una pintura mural de finales del siglo XV realizada al fresco por el salmantino Fernando Gallego, que reflejaba el conocimiento astronómico y astrológico de aquella época.  

Su descubrimiento se produce a mediados del siglo XX, cuando se hunde accidentalmente la bóveda de la antigua biblioteca de las Escuelas Mayores. Este afortunado derrumbamiento deja al descubierto estas pinturas, que en el siglo XVIII habían quedaron ocultas y olvidadas cuando se amplió la capilla adyacente de la Universidad. En aquel tiempo la iglesia tenia tanto poder, que resultaba paradójico ver como, en la misma cuna del saber, las zonas de culto ganaban terreno al espacio dedicado para el estudio, aunque para ello tuvieran que ocultar o destruir estas obras de gran interés didáctico y artístico.

Solo una tercera parte de aquella fastuosa obra quedó a salvo de la destrucción, siendo restaurada y trasladada a esta antigua aula de bachilleres. Se puede contemplar actualmente en semioscuridad, un ambiente perfecto para la admiración del fresco.

Empapados de cultura, dejamos el Patio de Escuelas y continuamos por la calle Libreros hasta su terminación. En ese trayecto aprovechamos para ver los vítores, unos anagramas pintados de color rojo en las paredes, bajo los que figura el nombre y la fecha del estudiante que celebraba su doctorado universitario. Curiosamente la pintura utilizada se hacía con sangre de toro para los estudiantes de ciencias y de pigmentos vegetales para vítores de la rama de letras. Estos antiguos "graffitis" se pueden ver por todo el casco antiguo de la ciudad.

En la foto, un vitor por el nombramiento de San Juan de la Cruz como Doctor Honoris Causa, en conmemoración del 4º centenario de su muerte. Cursó la carrera de Teologia en la Universidad salmantina de forma brillante a la edad de 22 años.

8. En Compañía de Conchas.
Al fondo comienza a verse la cúpula de la Real Clerecía de San Marcos. Llegamos a la calle de la Rúa antigua y nos topamos con esta enorme mole construida por los jesuitas entre los siglos XVII y XVIII. Un edificio que consta de 3 partes:  Iglesia, colegio y residencia, y que necesita una visita en su interior para admirar joyas de gran nivel, como su gigantesco claustro de tres galerías que, para los entendidos, es unos de los más espectaculares y mejor acabados del barroco español.

Por la Rúa Antigua hacia la derecha recorremos exteriormente la gran nave de la iglesia hasta llegar a la calle Compañía, un punto donde confluyen dos conjuntos arquitectónicos que parecen luchar por captar la atención del visitante. La elevada fachada barroca de la Clerecía, con sus altas torres y sus gruesas columnas, parecen imponer su supremacía sobre la Casa de las Conchas, un palacio de estilo gótico renacentista de tiempos de los Reyes Católicos y recubierto por unas 370 conchas peregrinas con las que su dueño, un distinguido noble llamado Rodrigo Arias Maldonado, recalcaba “tímidamente” su pertenencia a la Orden de Santiago.

Este punto es conocido vulgarmente como "la esquina de los tres coños", porque si tienen buen oído, será la palabra que más escuchen aquí. Los visitantes al dar la vuelta a esta esquina sueltan frecuentemente alguno de estos "3 coños": ¡Coño que alto! ¡Coño qué bonito! o ¡Coño qué frío! por las ráfagas de aire gélido que canaliza la calle Compañía en los inviernos salmantinos.



Sobre el dintel de la puerta principal de la Casa de las Conchas, está representado el escudo de los Maldonado con sus cinco flores de lis escoltado por dos fieros leones. Sus adornadas ventanas, con rejerías en el primer piso, rompen el aconchado para dar oxígeno a la fachada.

En su interior las habitaciones se distribuyen a través de un patio de doble galería sustentado por arcos mixtilíneos, la segunda planta tiene arcos escarzanos tiene con balcones de formas hexagonales y en lo alto cresterías con flores de lis acompañadas de gárgolas que desaguaban las cubiertas. En el centro existe un pozo que suministraba agua potable a la casa. 

Dice una leyenda que bajo una de estas vieiras duerme un tesoro. Onzas y perlas de oro se escondían en su fachada con el supersticioso fin de asegurar un buen futuro para el edificio y sus moradores.

Cruzamos la calle para conocer la Clerecía. Podremos realizar la visita Scala Coeli, “Escalera al Cielo” y tiene como especial atractivo la subida a las torres de la Clerecía. Al comienzo se proyectan audiovisuales con imágenes de la construcción del edificio. Según se va ascendiendo se observa el interior de la iglesia con su altar mayor y su retablo barroco. Al llegar hasta las torres el visitante puede deambular entre la zona de campanas de ambas y permite una visión única de las catedrales que hemos visto hace unas horas junto con el casco antiguo de la ciudad. Si miramos hacia abajo es posible ver el magnífico Patio de los Estudios, según dicen los expertos, el claustro barroco más gigantesco y mejor acabado de su estilo. 

Para esta visita invertiremos unos 45 minutos de nuestro tiempo.

En 1852 con los gobiernos liberales, la Universidad de Salamanca eliminó sus dos facultades eclesiásticas de Teología y Derecho Canónico. En 1940 fueron restablecidas por el Papa Pio XII creando la Universidad Pontificia de Salamanca usando para tal fin el edificio de la Clerecía, que en aquellos años estaba desocupado. Desde entonces Salamanca es universitaria por partida doble. 

Existe la posibilidad de sacar una entrada única para ver todo el conjunto: Clerecía, Universidad Pontificia y torres.

9. Maldonados y Comuneros.
Dejamos este importante enclave de la ciudad para seguir paseando por esta calle Compañía a la vera de la Clerecía y llegamos a la plaza de San Benito donde nos topamos con la Iglesia de San Benito, una edificio románico construido en 1104 y reedificado góticamente en 1506 por la familia Maldonado, su entrada encajada entre dos grandes contrafuertes guarda bajo su tejado una bella portada con escenas de la Virgen. Como curiosidad buscando entre los pequeños capiteles de las arquivoltas de la portada encontramos la figura de un tuno ataviado con jubón y bandurria que parece dispuesto a canturrear a una dama. 

Se puede decir que este apuesto tuno es el hermano pequeño del astronauta de la catedral, porque ambos fueron creados por el cantero Miguel Romero en los años 90.

Si continuamos por esta plaza bordeando la iglesia encontramos la Casa de Diego Maldonado. En lo alto su fachada podemos observar el escudo de su familia que ya conocemos, con cinco flores de lis. Su hermano Pedro perteneció al grupo de Comuneros que encabezaron en 1520 la guerra de las comunidades de Castilla, para desafiar la soberanía del recién coronado rey Carlos I, hijo de Juana la "Loca Católica" y Felipe el "Hermoso Flamenco". El nuevo monarca modifica el gobierno y quita los puestos de poder a los nobles castellanos para dárselo a los extranjeros llegados con su séquito de Flandes. 

Suben los impuestos para sufragar la campaña imperial en Alemania y en 1520 marcha a la ciudad de Carlomagno, Aquisgrán para coronarse emperador. Mientras se adorna de poder, deja el gobierno del pais en manos de un regente extranjero, el cardenal flamenco Adriano de Utrecht. El descontento popular es tan grande que la mayoría de las ciudades castellanas, incluidas Madrid y Murcia, se alían en una Junta contra las tropas reales, estallando las revueltas. 

Tras un año de luchas, el 23 de abril de 1521 las tropas comuneras sucumben en Villalar (Valladolid) frente al poderoso ejército imperial. Los tres capitanes, el toledano Juan de Padilla, el segoviano Juan Bravo y el charro Francisco Maldonado (primo de Diego) son decapitados allí mismo. Pedro Maldonado Pimentel, también capitán comunero (Hijo de Rodrigo Arias Maldonado, que antes conocimos como dueño de la Casa de las Conchas), fué apresado también en Villalar como cabecilla, pero su ejecución fue prorrogada hasta un año después en el Castillo de Simancas (Valladolid) por ser sobrino del Conde de Benavente, (influyente colaborador del rey Carlos I). El reconocimiento de Pedro Maldonado como líder comunero se evaporó por no compartir el cadalso de Villalar con sus camaradas de lucha.

Como castigo a la traición de los Maldonado, el rey Carlos I ordenó demoler una de las dos torres con que originalmente contaba La Casa de las Conchas. Posteriormente ésta se convirtió en cárcel universitaria para aplicar castigos ejemplares a estudiantes que requerían una educación más severa. Actualmente sirve de Biblioteca Pública. 

El pendón de los comuneros de Salamanca, única reliquia existente de aquella guerra, se conserva en la capilla de Talavera (San Salvador), adyacente al claustro de la Catedral Vieja de Salamanca y lugar donde se encuentra enterrada la familia Maldonado. La capilla fue mandada construir por Rodrigo Maldonado de Talavera, abuelo del comunero Pedro, rector de la Universidad y benefactor  de la catedral.

Paralelamente, en los Reinos de Valencia y Mallorca se produjeron también revueltas contra la soberanía de Carlos I. La llamada Rebelión de las Germanías, fue neutralizada en poco tiempo por las tropas reales.

10. San Benitos, bandos y corrillos.
Para dejar la plaza de San Benito tenemos que buscar un paso que nos permita acceder a la calle Meléndez, y encontramos una de las calles más cortas y estrechas de la ciudad, la calle Velas, cuyo nombre proviene desde antiguo por que siempre disponía de una gran cantidad de velas encendidas para iluminarla. En esta calle se encontraba un puesto de guardia para vigilar los numerosos palacios que existían en este barrio noble de la ciudad.

La calle Velas nos tele-transporta a la Calle Meléndez, una bulliciosa via peatonal llena de hostales, bares y restaurantes de gran solera, donde podemos aprovechar parar a tomar el vinito, la cerveza, la tapita o incluso comer como dios manda después de tanto ajetreo. En esta vía tenía su casa Juan Meléndez Valdés, poeta extremeño que estudió y vivió en la Salamanca del siglo XVIII.

Reanudamos camino hasta la Plaza del Corrillo, uno de los lugares más conocidos y transitados de la ciudad. Plaza irregular con soportales en un lateral, sustentados por columnas con capiteles de piedra de Villamayor.  Si nos fijamos en los siete primeros capiteles  adornados (los que están en la parte más alejada de la Plaza Mayor) observaremos en ellos unos relieves que representan simbólicamente los dioses y astros que se usaron para darle nombre a los días de la semana.: Sol/Domingo, Saturno/Sábado, Venus/Viernes, Júpiter/Jueves, Mercurio/Miércoles, Marte/Martes y Luna/Lunes. 




Se trata de una plaza muy animada, concurrida y alegre, pero hubo una época en que no siempre fue así. Transcurría el año 1464 cuando a causa de un doble crimen, la ciudad se dividió en dos bandos, el de San Benito (barrio que acabamos de atravesar), y el de Santo Tomé (antiguo barrio situado a partir de la iglesia de San Martín). Ambos barrios estuvieron enzarzados en duelos, peleas y disputas, convirtiéndose esta plaza en la línea fronteriza infranqueable que los separaba. Al ser terreno de nadie, la hierba creció sin nadie que la pisara durante los diez años que duró la contienda. De ahí su antiguo nombre del "Corrillo de la Yerba". 

Siguiendo la estela de columnas se produce un estrechamiento en la plaza donde irrumpe el camarín de la iglesia de San Martín de Tours, construida en el año 1103 y de estilo románico. Podremos acceder a ella por la puerta del Obispo escalonada con arcadas de medio punto bellamente adornadas. En lo alto de la portada un San Martín en su caballo comparte su capa con un mendigo.

Desde hace bastante rato estamos barruntando la cercanía de la Plaza Mayor, a la que accedemos ahora por el Arco del Corrillo, uno de las nueve accesos de los que dispone. 

11. Plaza Mayor
La Plaza Mayor es sin duda una de las más hermosas plazas del mundo, aunque no tenga una figura cuadrada perfecta. Porticada con 88 arcos de medio punto que están adornados en sus enjutas por grandes medallones que representan a algunos de los más importantes personajes de la historia de España.


Construida en el siglo XVIII de estilo barroco, nace por la necesidad de disponer de un centro neurálgico en la ciudad, un gran espacio para la reunión y el esparcimiento de locales y visitantes. Su estructura se basó en los modelos de plazas de Valladolid, Madrid y de la Corredera de Córdoba en mayor medida, pero su singularidad radica en su coloración, estilo y decoración.

Sus obras comenzaron en 1729 por Alberto de Churriguera y aunque murió antes de finalizar su proyecto, posteriormente fueron terminadas por Andrés García de Quiñones en 1755, el mismo año que se desencadena el terremoto de Lisboa.

Este lugar ha servido de mercado, coso taurino, sala de conciertos y espectáculos, escenario teatral, circense, punto de encuentro, lugar de paseo y de celebraciones multitudinarias. Además de ser testigo de los más importantes acontecimientos ocurridos en la ciudad desde su construcción.

Durante los años 50 era costumbre pasear por esta plaza en busca de pareja, los hombres daban paseos en un sentido, y las mujeres lo daban en el otro, esto aseguraba un encuentro frontal para que después de varias vueltas se concertaran las citas que se iban fraguando de vistazo en vistazo.

El reloj de la Plaza Mayor de Salamanca, justo debajo de la fachada del Ayuntamiento, es el punto de encuentro favorito de los salmantinos. El lugar más céntrico donde convergen todas las grandes calles que se adentran en la ciudad.

Y ahora si, después de una ajetreada mañana, ha llegado el mágico momento de tomarte ese relajante café con leche o esa caña fresquita. Este es el lugar idóneo, siéntate en una de sus terrazas y disfruta tranquilamente del dorado entorno que te envuelve. 

Mientras admiramos el conjunto podemos hacer una apuesta para decidir quién paga la cuenta: La pregunta es ¿Cuántas ventanas tiene la Plaza Mayor?. La cábala es un poco laboriosa: Sabemos que la plaza no es un cuadrado perfecto pero tiene de media 23 balcones en cada hilera de pisos, 3 pisos por cada uno de sus 4 lados, contados uno a uno hacen un total de 276 balcones, por lo que la respuesta correcta es... Cero Ventanas. Se libra de pagar quien se haya dado cuenta que la Plaza Mayor no tiene ninguna ventana. Todo lo que asoma a la plaza desde las balconadas son puertas.

¿Un café?. Podeis tomar un inolvidable café junto al escritor Gonzalo Torrente Ballester en el centenario Café Novelty, con el valor añadido de ser un lugar histórico destacado por sus tertulias literarias a las que asistían personajes de la talla de Unamuno, Ortega y Gasset, Pedro Laín Entralgo, Francisco Umbral, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Cabrera Infante, Torrente Ballester, Mario Vargas Llosa etc.. 

¿Comer?. Restaurantes como "La Tentazión" o el "Mesón Cervantes" son buenos y económicos lugares donde comer y relajarse un buen rato. Además nos pillan junto al Arco de San Pablo de la Plaza Mayor, el punto exacto para continuar nuestra andadura.

12. Ruta de San Pablo.
Salimos por el Arco de San Pablo, que comunica con plaza del Poeta Iglesias. Este poeta, José Iglesias de la Casa, fué un famoso lírico salmantino del siglo XVIII que vivió y falleció en la casa que hoy ocupa el restaurante "la Tentazión", a tenor de la placa que figura en el exterior de la plaza.



Con motivo del 250 aniversario de la Plaza Mayor, durante el año 2005 se erigió una escultura de bronce dedicada a los que la hicieron posible: Alberto de Churriguera como arquitecto y José del Castillo como promotor.

Continuamos por la Plaza del Peso y la calle San Pablo, ambas abiertas al tráfico por lo que habrá que andar ahora con mas cuidado. Iniciamos el camino de retorno para ver la ciudad desde un perfil diferente. 

Andamos un poquito y a nuestra derecha el Palacio de la Salina, un edificio plateresco construido en 1538 que presenta una fachada inconfundible por sus cuatro enormes arcos de medio punto enrejados, que permiten ver desde fuera su gran patio interior. Adornada en sus enjutas con 5 grandes medallones, entre los que destaca el dedicado a Cleopatra y el trágico encuentro que tuvo con una serpiente.


El nombre del edificio se debe a que, durante bastantes años, fue el depósito sal de la ciudad. También es conocido como Palacio de Fonseca, en honor a su saleroso dueño Juan Alonso de Fonseca, que llevaba la gestión salina de Salamanca. 

Es aconsejable visitar el patio interior del edificio, configurado por una hilera de arcos de medio punto a la izquierda, a la derecha una galería elevada sujetada por ménsulas triangulares decorados con personajes de gran realismo. Y al fondo un trío de grandes arcos mixtilíneos sustentan una galería de arcos rebajados.

En este bonito entorno, durante las calurosas noches salmantinas se realizan veladas de conciertos, recitales y exposiciones.
  
Seguimos la ruta para encontrarnos a la izquierda con la Plaza Colón, dedicada al insigne navegante que estuvo rondando por esta ciudad, vendiendo su proyecto tras ser rechazado por el rey de Portugal. 

Destacan sobre ella los 28 metros la Torre del Clavero, restos del antiguo Palacio de Sotomayor,  construido en 1470 por Don Francisco Sotomayor, clavero de la Orden de Alcántara y encargado de custodiar los clavos de Cristo en ofrendas y procesiones. Esta torre tiene forma octogonal y está rematado por ocho tambores cilíndricos, que curiosamente al observarse desde el aire tienen la forma del típico botón charro salmantino de ocho bolas. (Ver plano anterior).

En el centro se encuentra la escultura que representa a Colón sobre un globo terráqueo indicando el horizonte. ¿Donde apunta Colón? A la calle Pan y Carbón, decíamos siempre de pequeños.

13. Relajación Dominical.
La calle San Pablo sigue descubriéndonos edificios como el Palacio de los marqueses de Castellanos de estilos gótico y neoclásico construido en el siglo XVI. Con un bello patio gótico interior, que podremos disfrutar en privado si nos alojamos en el hotel NH Salamanca Palacio de Castellanos en que se ha transformado. Desde algunas de las habitaciones de este hotel se aprecian bonitas vistas de la Plaza del Concilio de Trento y el antiguo convento de San Esteban que ahora pasaremos a visitar. La vista del conjunto, sin edificios modernos en el entorno, nos transporta mágicamente a una Salamanca de hace 500 años. Este escenario iluminado de noche se transforma en una estampa aún más espectacular.

Entrando por la plaza del Concilio de Trento, nos aproximamos a la llamativa fachada plateresca del Convento de San Esteban, flanqueada a la izquierda por el muro del Convento de las Dueñas, y a la derecha por la atenta mirada de la escultura de Francisco de Vitoria. Un puente de piedra que cruzaba el desaparecido arroyo de Santo Domingo nos permite el acceso a la sede salmantina de los dominicos.


Al convento acudió Cristóbal Colón en busca de apoyo para sus viajes, donde fue acogido entre 1486 y 1487 por el prior Fray Diego de Deza, destacado teólogo de la Universidad, confesor de  Fernando el Católico y tutor en la educación de su hijo, el Principe Juan. Colón durante su estancia en Salamanca, realizó conferencias y explicaciones de sus teorías a diversas juntas de profesores y expertos mientras estuvo hospedado bajo protección de la órden en este Convento y una hacienda para descanso que los dominicos disponían en Valcuevo, finca próxima a Salamanca. Convencidos los expertos de la viabilidad del proyecto y por mediación del prior Deza, Colón conseguirá que los Reyes Católicos escuchen al navegante para financiar su empresa. Había comenzado a fraguarse la expansión de Castilla hacia el Nuevo Mundo.

Pasemos a conocer a grandes rasgos algunos elementos de este conjunto arquitectónico del siglo XVI. Este convento empezó a levantarse en 1524 por el arquitecto Juan de Álava que ideó para su iglesia esta grandiosa fachada estructurada en dos grandes pilares que sostienen un gran arco de medio punto y que cobija un conjunto ornamental al que dieron la apariencia del retablo de un altar. En este “retablo pétreo” destacan las escenas centrales del martirio de San Esteban y la crucifixión de Cristo.

Junto la fachada hay un pórtico por el que accedemos al grandioso Claustro de los Reyes, con elementos góticos y renacentistas de gran altura y belleza. Alrededor del cual se repartían el resto de dependencias como el Capitulo Nuevo y el Capitulo Antiguo o Panteón de los Teólogos, lugar de enterramiento de dominicos ilustres como Domingo de Soto, Pedro de Sotomayor, o el hijo de Garcilaso de Vega, Domingo de Guzmán. La elegante Escalera de Soto nos conduce a la parte alta del claustro donde destaca el coro y la sacristía.

El Coro cuenta con ciento dieciocho asientos, destacando la silla del padre Prior decorada con una figura de Santo Domingo; sobre ella, un lienzo de María con el niño del maestro Rubens, y en la pared occidental un gran fresco del pintor cordobés Antonio Palomino: "El triunfo de la iglesia", realizado en 1705, donde un gran carro de ruedas doradas conducido por una mujer (la iglesia) que, ayudada por virtudes y monjes dominicos, atropellan a los siete pecados capitales.

La iglesia es la parte más imponente del interior, de una sola nave de planta en cruz latina de grandes dimensiones, con capillas laterales y un crucero de 44 metros de de altura. En su altar mayor deslumbra el retablo de 27 metros realizado en 1691 por José Benito de Churriguera (uno de las primeros trabajos de los hermanos Churriguera en Salamanca).

Antes de irnos de la plaza del Concilio de Trento, es obligado hacer una pequeña parada en el Convento de Santa María de las Dueñas donde residen las monjas pertenecientes también a la orden de los dominicos. 

Nada hace sospechar que tras su modesta puerta de acceso se esconde un claustros más impresionantes del Renacimiento Español. 

Sus arcos, columnas, medallones, capiteles, enjutas y zapatas están exquisitamente labradas en piedra, y contienen una decoración de temática grutesca interesante e impactante que a nadie deja indiferente. Tiene el valor añadido de encontrarse en un perfecto estado de conservación. 


Aunque el convento fue fundado en 1419, su claustro fue construido en 1533, de planta pentagonal irregular y estructurado en dos pisos. El piso inferior armado con arcos escarzanos, tiene en sus enjutas medallones con bellos retratos de personajes de la época. 

En el piso superior debéis contemplar sin prisas sus capiteles y zapatas, con decoración muy recargada de temática fantástica y mitológica. Se han recreado monstruos y seres híbridos combinando elementos humanos y animales que no tienen desperdicio. El desconocido escultor del claustro tuvo la generosidad de dotar a las figuras de una gran expresividad y sensación de movimiento. Un friso decorado remata el conjunto con 27 medallones que representan santos, personajes bíblicos y divinos que se identifican gracias a los símbolos que portan. 

Si quereis perderos un ratito por este singular espacio, pincha el siguiente video:


14. Cuesta de Carvajal.
Continuamos nuestro paseo por la calle San Pablo y dejamos a la derecha el pequeño y lujoso Gran Hotel Don Gregorio, un palacio del siglo XV convertido en hotel de cinco estrellas. 


Pocos metros después nos desviamos a la derecha para subir por una calle estrecha, pendiente, arbolada y adoquinada llamada Cuesta de Carvajal. 

Una entrada metálica con un panel informativo nos advierte que estamos frente a la famosa Cueva de Salamanca un lugar donde, según dicen, el diablo impartía clases de asignaturas que no se enseñaban en la Universidad, como brujería, alquimia y otras artes adivinatorias. La cueva está ubicada en la cripta de la desaparecida iglesia de San Cebrián, una de las más antiguas de la ciudad, construida en torno al año 1157 sobre cimientos de otros templos mucho más antiguos. 

Aproximadamente, hacia el año 1500, la propia reina Isabel la Católica ordenó tapiar el acceso a la cueva herméticamente cuando supo de las oscuras enseñanzas que allí se estaban impartiendo. En agosto de 1987 se realizan excavaciones, descubriéndose los cimientos de la antigua iglesia, un cubo defensivo de la muralla romana y restos celtíberos de arcaicas construcciones. En 1993 se habilita el recinto arqueológico para visitas turísticas. 



La elección de este sitio concreto para la ubicación de edificios de culto y reunión a lo largo de la historia, demuestra que algo enigmático parece manar de este mágico lugar.

15.  Murallas y puente romano.
Una vez que hemos sobrevivido a las fuerzas oscuras, continuamos hasta el final de la calle San Pablo, apareciendo a nuestra derecha la antigua muralla de Salamanca, que ha sido despejada y rehabilitada recientemente. 

A la izquierda, apreciamos unas ruinas que pertenecen iglesia de San Polo (San Pablo), construida extramuros durante el siglo XII, de estilo románico-mudéjar, restaurada en el siglo XVI y re-restaurado y re-edificado en su parte posterior como un moderno hotel durante el año 2001. Este hotel San Polo ha fusionado perfectamente los restos de la antigua iglesia con las instalaciones del hotel, creando un especial ambiente que te hace retroceder varios siglos atrás. Desde su ubicación se ofrece una singular perspectiva de la Catedral, y por la noche con la iluminación del entorno monumental se puede disfrutar de un bello panorama.

Termina por fin la calle San Pablo y aparecemos de nuevo en el Paseo del Rector Esperabé; paralelo al resto de la antigua cerca romana, sobre la que se encuentra el Huerto de Calixto y Melibea, llamado así por ser el escenario que Fernando de Rojas escribió para recrear la Celestina, su célebre tragicomedia publicada en el año 1502. 

Ya tenemos a la vista la Casa Lis, un palacete modernista, construido a principios del siglo XX y convertido hoy museo Art Nouveau y Art Decó. Su original fachada fue construida con hierro y vidrio, fiel reflejo de la nueva arquitectura industrial que representa.

A nuestra izquierda vemos ya una iglesia románica-mudéjar construida en ladrillo que nos puede resultar familiar, la Iglesia de Santiago del Arrabal una construcción del siglo XII, de las primeras construidas al exterior de la antigua muralla. Llegamos de vuelta, a la zona donde aparcamos nuestros vehículos. 

Iniciamos nuestro itinerario cruzando el casco antiguo de la ciudad y volvemos al punto inicial bordeando las murallas defensivas de la ciudad. 

16. Ruta Nocturna.
Si el recorrido se hace en verano, es altamente recomendable iniciar nuestra ruta a última hora de la tarde. Cuando el sol pierde fuerza y la ciudad empieza a cambiar su color ante la llegada de la noche. Todos los monumentos se iluminan y la piedra de Villamayor adquiere un fascinante color dorado. Durante el verano se amplían horarios y se habilitan visitas nocturnas a las principales exposiciones. Además, el recorrido se hace más relajado y agradable alejado del riguroso sol estival.

Como colofón a esta guía os ofrezco un video patrocinado por Ayuntamiento de Salamanca con imágenes inéditas y espectaculares de la ciudad. 

Si aún dudas en visitarnos, disfruta de esta Salamanca Unica.



17. Resumen  Ruta 
CALLES
Salamanca que ver . Monumentos. 
Precios y Horarios.

SAN GREGORIO/RIBERA DEL PUENTE/PLAZA SANTIAGO
Puente Romano
Verraco de piedra
Escultura Lazarillo
Cruz de piedra
Murallas
Casa Lis

CALLE TENTENECIO
Arco de Anibal

PLAZA JUAN XXIII
Exposición "Ieronimus". Visita a las torres medievales Catedrales
Horario verano (Marzo-Diciembre): De 10h a 20h. (Ultimo acceso 19h)
Horario invierno (Enero-Febrero): De 10h a 18h. (Ultimo acceso 17h).

Precio de la Entrada 
Individual: Adultos 3,75 euros. Niños gratis.
Grupos (Mínimo 20 personas): 3,25 euros
Gratis: Martes de 10:00 a 12:00 horas.

Visita especial nocturna.  (“Mientras la Catedral duerme…”)
Horario: 20:30 y 22:15 horas. Máximo 30 personas por pase. 
Mayo – Junio: Todos los sábados.
Julio Agosto y Septiembre: Todos los Viernes y Sábados 
Entrada: 6 euros.
Limite de plazas: 30 personas por pase.
Duración de la visita: 1 hora y media.
Teléfonos Información: 619.08.18.43 - 923.28.10.45

PLAZA DE ANAYA
Catedrales (Nueva y Vieja)
Plaza de Anaya.  Tlf. 923 21 74 76. 
Horario Abril-Septiembre. Todos los días: 10:00 a 19:30 h (última entrada) 
Horario Octubre-Marzo. Todos los días: 10:00 a 17:15 h (última entrada)
Catedral Nueva, Catedral Vieja, Claustro y Museo:
Entrada: 4,75 € / 4 € (grupos de más de 20 personas, jubilados y estudiantes) Desempleados: 1,50€ / Niños de 7 a 16 años: 3€
Familia Numerosa: niños: 1,50€ y adultos: 4€ (audioguía incluida).
Entrada gratuita: Martes de 10:00 a 12:00h.
Gratuito para naturales y/o residentes en Salamanca, Discapacitados (+ 65%).

CALLE CALDERÓN DE LA BARCA

CALLE LIBREROS
Casa - Museo de Unamuno 
C/ Libreros, 25  Tlf: 923- 29 44 00 (Ext. 1196)
Lunes a Viernes (excepto festivos): 10:00 a 13:00 h (última entrada) 
Entrada: 4 € / 2 € grupos/ estudiantes y jubilados. 
Entrada gratuita estudiantes de Salamanca.

PATIO DE ESCUELAS
Universidad (Escuelas Mayores)
C/ Libreros  . Tlf 923 29 44 00 (Ext. 1150) 
Lunes a Sábado: 10:00 a 19:00 h (última entrada). 
Domingos y Festivos: 10.00 a 13.30 h (última entrada). 
Entrada: 10 € / 5 € jubilados, familia numerosa, estudiantes y grupos+20  
Entrada gratuita: menores de 12 años y estudiantes de la Universidad.

Museo de Salamanca.
C/ Patio de Escuelas, 2     Tlf. 923 21 22 35  (Sólo exposición temporal) 
Martes a Sábados: 10:00 a 14:00 / 16:00 a 19:00 h 
Domingo: 10:00 a 14:00 h Entrada: 1 €. 
Grupos gratis. Entrada gratuita Sábados y Domingos. 

Escuelas Menores y Cielo de Salamanca.  
Lunes a Sábado: 10:00 a14:00 / 16:00 a 19:00 h. 
Domingos y Festivos: Cerrado. 
Entrada gratuita. 

RUA ANTIGUA

CALLE COMPAÑÍA
Casa de las Conchas  
C/ Compañía, 2   Tlf: 923 26 93 17
Lunes a Viernes: 9:00 a 21:00 h 
Sábado: 9:00 a 14:00/ 16:00 a 19:00 h 
Domingo, Festivos: 10:00 a 14:00/ 16:00 a 19:00 h 
Entrada gratuita. 

Clerecía y Universidad Pontificia
C/ Compañía.  Tlf:  923 27 71 00   
Lunes a Viernes: 10.30 a 12.45 / 17:00 a 18:30 h 
Sábado, Domingos y Festivos: 10:30 a 13:30 / 17:00 a 19:15 h 
Entrada: 3,00 €/ Grupos (a partir de 20 personas): 2,50 € 

Exposición "Scala Coeli".  Las torres de la Clerecía
C/ Compañia, 5.  Tlf: 923.27.71.74
Visita diaria.
Horario verano (Marzo-Noviembre): De 10h a 20h. (Ultimo acceso 19:15h)
Horario invierno (Diciembre-Febrero): De 10h a 18h. (Ultimo acceso 17:15h).
Entrada Individual: Adultos: 3,75 euros. Niños gratis. Grupos: 3,25 euros

Visita especial nocturna. "Scala Coeli" .
Julio Agosto y Septiembre: Viernes y Sabados 
Desde: 22:00 a 23:00 horas. 3 Pases: 22:00. 22:30. 23:00 
Octubre: Viernes y Sábados. Desde 20:30 a 21:15
Entrada: 5 euros. (gratuita para menores de 12 años)
Duración de la visita: 45 minutos.
Limite de plazas: 25 personas 
Visitantes en la entrada 10 minutos antes de la visita.

Pack Completo: Clerecía, Universidad Pontificia y Torres: 6,00 € / 5,00 € grupos

PLAZA SAN BENITO
Iglesia de San Benito.
Visitable en horario de culto: 
Solo Domingos y festivos: 13:00 y 21:00

Casa de Diego Maldonado

CALLE VELAS

CALLE MELÉNDEZ 
Casa del Poeta Juan Meléndez Valdés
Esquina C/ Compañía con Calle Meléndez

PLAZA CORRILLO
Iglesia de San Martín. 
Plaza del Corrillo. s/n. Entrada por puerta del obispo.
Visitable en Horario de Culto:
Laborables y Festivos:  10:00,  13:00, 20:00 

PLAZA MAYOR 
Entrada por Arco de Corrillo
Salida por Arco de San Pablo.

PLAZA DEL POETA IGLESIAS
Escultura a Alberto Chrurriguera. 
Arquitecto Plaza Mayor.

CALLE SAN PABLO
Palacio de La Salina (Patio)
C/ San Pablo, 24 .  Tlf: 923 29 32 33
De Lunes  a Jueves 10:00 a 20:00 h. 
Viernes, sábados, Domingos y Festivos: 10:00 a 21:00 
Entrada gratuita.

PLAZA COLÓN
Torre del Clavero.
Estatua a Colón.

PLAZA CONCILIO DE TRENTO 
Convento de las Dueñas 
Lunes a sábado: 10:30 a 12:45 / 16:30 a 19:30 h 
Domingos y festivos cerrado. Entrada: 2 €/ 1 € grupos 20 personas)
Tlf: 923 21 54 42 

Convento de San Esteban.
Todos los días: 10:00 a 13:30 h (última entrada) / 16:00 a 19:15 h (última entrada).
Visitas guiadas: 12:30 y 18:00. Máximo 20 personas. 
Duración aproximada 45 minutos.
Entrada gratuita.
Tlf: 923 21 50 00  

CUESTA DE CARVAJAL
La Cueva de Salamanca
Entrada Gratuita.
Lunes a jueves: de 10:00 a 22:00 h.
Viernes y sábados: de 9:30 a 23:00 h. (Audiovisual Luces y Sombras)
Domingos: de 10:00 a 22:00 h.

Torre Marqués de Villena
Entrada Gratuita.
Todos los Dias: de 10 a 22h.

CALLE SAN PABLO
Murallas de la ciudad.

Ruinas de San Polo
Junto a Entrada al Hotel Polo
Tlf: 923 21 11 77
Arroyo de Santo Domingo, 2, 

PASEO RECTOR ESPERABÉ
Casa Lis. Museo de “art nouveau y art déco" 
C/ del Expolio, 14 / Tlfno. 923 12 14 25. 
Martes a Viernes: 11:00 a 14:00 / 16:00 a 20:00 h 
Sábados y Domingos: 11:00 a 20:00 h   
Entrada: 4,00 €/ 2,00 €: jubilados, estudiantes y grupos (más de 10 personas). Desempleados: 1 € . Niños hasta 14 años gratis. 
Entrada gratuita los jueves de 11:00 a 14:00 h (Reserva previa para grupos). 

Huerto Calixto y Melibea 
C/ Calixto y Melibea 
Lunes a domingo: 10.00 hasta la puesta del sol. 
Entrada gratuita.

SAN GREGORIO/RIBERA DEL PUENTE/PLAZA SANTIAGO
Iglesia de Santiago del Arrabal


17. Descargar guía de visita.
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